El proceso para crear un videojuego es muy laborioso y tiene muchas similitudes con la producción de una película de animación 3D. Los juegos más grandes del mercado, como FIFA, Call of Duty o Dark Souls son el producto del trabajo de unos doscientos profesionales durante un periodo habitual de 2 años. Y los presupuestos de los títulos internacionales superan fácilmente los 100 millones de dólares, entre los costes de desarrollo y promoción.